Baraguá, por una Cuba independiente

Enviado por Eduardo Herrera el Lun, 15/03/2021 - 11:20
Protesta de Baragua

La noticia del cese de la guerra constituyó una sorpresa para la tropa que operaba en la división Cuba, al mando de Antonio Maceo y Grajales, quienes desconocían de la campaña llevada a cabo por el General Arsenio Martínez Campos y jefes militares cubanos en el Pacto del Sanjón.

Una delegación integrada por el Brigadier Rafael Rodríguez y el comandante Enrique Collazo, se entrevistó con Maceo el 18 de febrero para explicarle lo resuelto, en cumplimiento de un acuerdo del Centro. El líder oriental no estaba dispuesto a dejarse convencer, ni siquiera por Máximo Gómez, quien antes de dejar la Isla quería explicar sus razones a su antiguo subalterno.

De ahí que tanto el jefe como la tropa tomaran la decisión de no acatar lo resuelto en el Pacto, no por capricho o tozudez. Sus razones eran claras. Su tropa distinguía entre todas como la más aguerrida, disciplinada y cohesionada, no permeada de sediciones dentro del ejercito anticolonial, y contaba con varios triunfos militares recientes.

Entre los eventos que se libraron en Oriente mientras sucedía la campaña para terminar la guerra de 1868 en Cuba, destacaron la toma del convoy español de Palma Soriano a Victoria (29 de Enero), el combate de la Llanada de Juan Mulato (4 de febrero), el combate de Tibisí (9 de febrero) y el Combate de san Ulpiano el mismo día.

Además, los componentes geográficos de la región ayudaban a mantener el combate: terreno montañoso, intrincados bosques, ausencia de vías de comunicación, inexistencia de ciudades y bosques.

Junto a Maceo, el mambí Ramón Leocadio Bonachea en Santi Spiritus también rechazó el pacto, dejando constancia en la Protesta de Jarao. Además, los coroneles Modesto Fonseca, Payito León, el teniente coronel Limbano Sánchez y el mayor general Vicente García estarían junto a Maceo a la hora de continuar el combate. En resumen Santiago, Bayamo Guantánamo, Baracoa, a los que se sumó Tunas y Holguín a pedido del Titán de Bronce. No así los jefes militares de Jiguaní, Bayamo y Manzanillo.

Así fue que tomaron la resolución de entrevistarse con el general español y expresarle su resolución opuesta a acatar una situación jurídica que no contemplaba ni la independencia ni la abolición.

Pero, ¿qué era lo ofrecido a Cuba en el Pacto del Zanjón?

Pues las mismas ventajas de las que gozaba Puerto Rico, sólo referidas a mejoras en la administración interna y sistema electoral, punto que España incumplió apenas transcurridos los primeros meses de 1878.

El olvido de lo pasado entre cubanos y españoles.

Los esclavos y colonos chinos miembros del ejército mambí quedaban libres.

Lo pactado se consideró válido para las tres regiones en lucha: Oriente, Camagüey y Las Villas. Nadie pudo prever que una región cubana no se sentiría representada por el comité del Centro.

Sin embargo, en el resto de las regiones en lucha dominaba el agotamiento producido por más de nueve años de batallar, los recursos escaseaban, pesaba más que nunca la falta de apoyo del exterior y los aparatos de dirección revolucionaria atravesaban una crisis interna que dio al traste con el proceso de liberación, expresado a través de la adherencia al pacto de importantes jefes militares de probado valor en los episodios que constituyeron la Guerra Grande.

Por Yuly Morejón Alfonso (tomado de www.rguama.icrt.cu)

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